MEJORANDO RELACIONES

Hace tiempo atrás conocí a una persona que me compartió que su trabajo no iba del todo bien. Parece ser que el problema era su jefe, con quien no lograba ponerse de acuerdo en cosas respecto del trabajo.

La historia fue bastante larga, con muchos detalles del trabajo en si mismo, y principalmente de la persona que era su jefe. Pero la cosa aparentemente era evidente: cambiar de trabajo porque las cosas no iban.

Me quedé pensando bastante y me di cuenta de muchas cosas. Entre ellas, que el mundo de las relaciones es todo un mundo; que salvando distancias, lo que aplica a jefe-empleado, también aplica a marido-mujer, a padre-hijo, a compañeros de trabajo, etc.

Las cosas no van, y los pensamientos inundan nuestra cabeza, intentando encontrar la vuelta, y las emociones a la orden del dia nos juegan una pasada cada vez peor, donde el enojo, la frustración, el miedo, van cobrando dimensiones acumulables, donde un dia de estos hacemos nuestra explosión y decimos de todo y de la peor manera, incluso aunque el otro no nos haya hecho nada en ese momento.

Casos
“Parece que hablamos idiomas distintos, le pido pero no me hace caso. Ella es la culpable de que todo esto suceda”. Es muy probable que así sea. Cada persona es única, producto de una historia de vida, de experiencias buenas y malas, motivo por el cual la manera de pedir que funciona para mi en forma cómoda, puede resultar chocante o amenazante para la otra persona. ¿Le preguntó alguna vez a ese otro de qué manera le gusta o necesita que le pidan las cosas?

“Hablamos de mal modo. Él tiene un modo muy autoritario y soberbio”. Es posible, cada persona tiene su personalidad y sus cuestiones personales. ¿Cómo se siente Usted en este caso, cuando eso sucede?. ¿Se lo hizo saber a esa otra persona, de buena manera y hablándole de usted mismo/a?

Podemos seguir nombrando infinidad de ejemplos de este tipo, aunque llegaremos casi siempre a las temáticas principales.

Es cierto que hay relaciones que no funcionan; hay relaciones en la que una de las partes no tiene las mejores intenciones; hay relaciones de todo tipo.

A revisarse
Pero entre ellas, y en mi -permanente- forma de pensar en positivo, están las relaciones que no funcionan simplemente porque no saben como -hacer el ajuste necesario- para funcionar.

Cuando me sucede a mí, y de hecho muchas veces me sucede, me propongo revisar ciertos aspectos que me ayudan a clarificar la situación y a sanear la situación, aliviándola y muchas veces mejorándola. La primera mirada la pongo sobre la comunicación entre las partes.

¿Quiero realmente relacionarme mejor con esta persona?. Parece trivial, pero muchas veces sucede que no tengo ni la menor intención de relacionarme bien con la persona. Lo que sí es válido mencionar aquí, es que en cualquier tipo de relación con otro: mi esposa, preguntarle algo a un transeúnte, relacionarme con mis empleados, es necesario querer relacionarme de buen modo, ya que solo de esta manera es que habrá un ida-y-vuelta con el otro.

¿Estoy dispuesto a hacerme responsable de revisar/me y cambiar cosas?. Es interesante aquí tener en cuenta que la relación es mínimamente entre dos partes, que yo soy parte de esa relación, y que algo tengo que dar o revisar para que las cosas mejoren.

Partiendo de esa base propongo mínimamente tener en cuenta los siguientes puntos que pueden resultar de utilidad:

” Pedir las cosas del mejor modo posible, considerando principalmente la -manera- en que lo hace, másallá de el -que- está pidiendo: ¿Serias tan amable…? . Por favor ¿podrías….?

“Cuando otra persona se dirige un modo incómodo para Usted, hacerle saber a la otra parte como se está sintiendo, y comentarle la manera en que sí funcionaría mejor”: quiero que sepas que esa actitud me hace sentir muy incomoda; le cuento que esa forma de hablarme me despierta un enojo y me bloqueo.

“Cuando necesito que la otra persona cambie actitudes, o tenga en cuenta cosas que está pasando por alto, hacérselas saber. Recuerde que por más que el otro nos conozca, no siempre puede saber lo que estoy sintiendo, o necesitando. Además las personas cambian, y usted pudo haber cambiado también en sus necesidades y el otro aun no lo sabe: lo que me gustaría pedirte es que ya no me digas mas las cosas de ese modo.

“Cuando pide algo, consulte al otro qué es lo que entendió y vea si es lo que le pidió. Si quiere manzanas, no le pida que compre frutas, pídale que compre manzanas.

“Cuando haga algún tipo de observación, hable de la actitud y no de la persona. No es lo mismo decirle a alguien: tuviste una actitud egoísta, a decirle: sos un egoísta.

El tema de la comunicación es muy amplio. Es un tema a tener en cuenta tanto para relaciones con otros, como para con uno mismo, lo que será tema de otra publicación.

Recuerde siempre que una comunicación inadecuada puede hacer que las cosas no funcionen, y hasta terminemos pensando que “no somos el uno para el otro porque no nos entendemos”, cuando en realidad no se estaban entendiendo porque no se dieron cuenta de cómo hacerlo.

Alejandro Juroczko

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