HERIDAS EMOCIONALES

En estos dias estaba leyendo el blog     No hay una rubia buena    a quien sigo desde hace tiempo (y que dicho sea de paso, recomiendo seguirla) y me encuentro con su artículo   heridas   ,  la cual me disparó pensamientos y reflexiones, las cuales sentí ganas de compartir, siempre con el permiso de la autora (la cual ya fue consultada previamente a este artículo)

En palabras de la autora:
“Las heridas emocionales, nos hacen crecer, enfrentarnos a la adversidad, de esa forma tenemos que curarlas, analizando las emociones, reflexionando sobre la situación que la genera, cuidándonos”

Siempre promuevo que las heridas emocionales tienen necesidad de ser curadas, sanadas. Como partes vivas de nosotros mismos, necesitan de nuestro reconocimiento, cuidado y atención, para que sanen.  Es decir que necesitan de nosotros para que ellos ocurra, nuestra atención y acción consciente. Pero prometí no meterme con la mirada profesional. Jaja!! 🙂

Mas allá de ello, y como dice la amiga rubia, esas heridas nos hacen crecer. Desde allí enfrentamos nuestras adversidades, porque de alguna manera, la herida nos convierte en lo nuevo que somos, y desde ahí las enfrentamos, y lo genial de esto, como dice el artículo, nos ayuda a cuidarnos. Podría ser como esa lucecita color rojo que se enciende en el tablero del automóvil.

Jugando, podríamos decir que las heridas podrían servirnos para que ubiquemos a las instancias que nos provocan esas heridas, en el mapa de nuestra vida, para luego saber por donde ir, y por donde no.

Sin embargo, crecer no pide que “no pasemos mas por ahí”. Eso sería como adherir al dicho “el que se quemó con leche, vé la vaca y llora, y nunca mas tomó leche”.

Está bien que estemos atentos a eso, pero nuestro crecimiento pedirá que podamos volver a pasar por ese lugar, desde otro lugar interno, con otra conciencia, incluso para que mas adelante podamos atravesar mismas experiencias y salir airosos. Para eso también son las emociones. Démosle un uso, y que sea concientemente.

Entonces ahí sí hay crecimiento.

Si no, no podríamos haber aprendido a caminar, y nos hubiésemos quedando recordando los pasos previos que fueron los golpes que nos dimos intentando hacerlo. ¿verdad?

Como un círculo en donde: reconozco la emocion, ayudo en su sanacion, aprendo de mi, atravieso situacion similar concientemente y tomando recaudos, me siento mejor, crezco, y asi….

Muchas gracias por permitirme utilizar tus palabras para expresar mis pensamientos.

Alejandro Juroczko

¿Que te ha gustado de este artículo? ¿Quisieras comentarlo?
¡¡Gracias!!

 

 

 

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